Las auditorías energéticas generan preguntas antes de empezar. Aquí respondemos las más frecuentes desde la perspectiva de quienes ya han pasado por el proceso.
Antes de solicitar una auditoría, es natural tener preguntas. Estas son las que aparecen con más frecuencia en las conversaciones iniciales.
Depende del tamaño del inmueble y la complejidad de la instalación eléctrica. Un proceso típico en una PyME de tamaño mediano incluye uno o dos días de visita para levantamiento y medición inicial, un período de registro de datos que puede extenderse varios días para capturar patrones reales de consumo, y después la fase de análisis y redacción del informe. El total varía entre dos y cuatro semanas desde el inicio hasta la entrega del informe final.
En la mayoría de los casos, no. La instalación de los equipos de medición se hace con la empresa en operación normal, que es precisamente la condición que queremos registrar. La termografía del inmueble puede requerir acceso a ciertos puntos del edificio, pero se coordina para no afectar la producción o el servicio. De hecho, los datos más valiosos son los que se obtienen durante la operación habitual.
Pedimos acceso a los recibos de CFE de los últimos doce meses, los planos eléctricos del inmueble si están disponibles, y una descripción general de los equipos principales. Si no hay planos, trabajamos con el levantamiento que hacemos en sitio. Lo importante es entender la operación real de la empresa, no la documentación formal, que muchas veces no refleja cómo está funcionando la instalación en la práctica.
No. Esta es una distinción que consideramos importante. Nuestro servicio termina con la entrega del informe. No vendemos equipos, no hacemos instalaciones y no tenemos relación comercial con proveedores de soluciones. Si necesita ayuda para implementar alguna mejora, puede usar el informe con cualquier proveedor o contratista de su elección. El documento está diseñado para que sea útil en ese proceso.
Con los datos de consumo real medidos durante la auditoría, calculamos el ahorro esperado en kWh para cada mejora propuesta. Ese ahorro se traduce a pesos con base en la tarifa de CFE aplicable a la empresa. El costo de implementación se estima con base en precios de mercado actuales en la región. El cociente entre inversión estimada y ahorro anual proyectado da el período de recuperación. Las estimaciones se presentan como rangos, no como cifras exactas, para reflejar la variabilidad real.
Atendemos empresas en la región del Bajío, incluyendo Guadalajara y área metropolitana, León, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Aguascalientes. También operamos en la zona metropolitana de la Ciudad de México. Si su empresa está en otra ubicación cercana a estas áreas, puede consultarnos y evaluamos la viabilidad del desplazamiento.
Sin datos reales de consumo por circuito, algunas situaciones son difíciles de detectar. Estas son las más frecuentes.
Equipos que permanecen encendidos fuera del horario de operación de la empresa, generando consumo sin propósito. Los analizadores de red registran el perfil completo de las 24 horas, incluyendo noches y fines de semana.
Un factor de potencia por debajo de lo óptimo puede generar cargos adicionales en el recibo de CFE en algunas tarifas. La medición lo detecta con precisión y permite estimar el impacto real en la facturación mensual.
La termografía revela puntos donde el calor o el frío exterior penetra al inmueble, aumentando la carga de los equipos de climatización. Techos, marcos de ventanas y juntas de construcción son los puntos más frecuentes.
Las conexiones deterioradas o mal apretadas generan calor y pérdida de energía. La cámara termográfica los detecta como puntos calientes en el tablero o en las líneas de distribución, con implicaciones tanto de eficiencia como de seguridad.
El informe final de la auditoría está estructurado para que sea útil en tres momentos distintos: cuando el director o dueño de la empresa necesita entender el panorama general, cuando el responsable de mantenimiento quiere los detalles técnicos de cada hallazgo, y cuando se va a negociar con un proveedor de soluciones.
Por eso incluye un resumen ejecutivo de no más de dos páginas, la sección técnica completa con todos los datos de medición, y las recomendaciones ordenadas por prioridad con su respectivo análisis de costo-beneficio.
La idea es que el informe sea una herramienta de trabajo, no un documento formal que termina en un cajón.
Podemos tener una conversación inicial para resolver sus dudas específicas.